Soy el padre Francisco Javier Cerrilla Salazar, egresado de la generación 2000.
Este mes de mayo, estoy cumpliendo 4 años como sacerdote legionario de Cristo y me llena de alegría el poder regresar a mi querida CDMX después de 16 años fuera.
Tengo grandes recuerdos de mi estancia en el Irlandés e hice amistades que a la fecha conservo.
El colegio me aportó mucho, pues siempre se ha dado énfasis al aspecto integral de la formación, la relación con los sacerdotes y con los profesores era distinta, más cercana, más de amigos. Puedo decir que gocé mucho más mi relación con Dios a partir de mi paso por el Ir.
Recuerdo a Miss Tere San Martín, quien por cierto sigue en el colegio; a Miss Gloria que hace poco se jubiló y tuve la gracia de concelebrar en su misa de despedida. Recuerdo a Fili, que nos daba la clase de Participación Social, que también hace poco se jubiló y a Enrique Silva, que era profesor nuevo en esos años y es el único que sigue dentro del cuerpo académico.
También recuerdo con mucho cariño actividades que me enseñaron a estar en todo momento para mis amigos y que nos unieron mucho como generación, como el congreso de Gente Nueva en Puebla, el retiro espiritual anual, el torneo de la amistad internacional en Atlanta, Georgia, el haber organizado la fiesta de graduación y nuestro viaje a Cancún.
En mi juventud me dediqué bastante a jugar pádel, justo estaba en la transición a nivel profesional y fue precisamente en la Navidad de 1999, estando yo en 6to de prepa que gané el mundial juvenil aquí en México junto con mi compañero de esa época, Juan Badía.
Saliendo de preparatoria, entré a la Universidad Anáhuac para estudiar Economía con la intención de llegar a ser presidente del Banco de México y del Grupo Santander, viviendo en Madrid, casándome allá y jugando pádel profesional todo lo que pudiera, pero como dicen, cuéntale a Dios tus planes que los de Él seguro son un poquito diferentes. Así que más bien, desde que entré a la universidad poco a poco dejé mi práctica de la fe y me enfoqué más en los estudios, fiestas y el pádel. Recuerdo que cuando tuve problemas con mi facultad, lo primero que pensé fue en acudir a los padres del colegio, al P. Michael Grealy o al P. Eduardo Robles-Gil.
El tercer año de mi carrera lo hice en Madrid, en la universidad Francisco de Vitoria, donde aproveché para potenciarme aún más en el pádel y para pasarlo bien. También fue el año que más estuve alejado de Dios y de mi fe.
Por una promesa que le hice a Dios, regresando de Madrid fui de Mega Misiones de Semana Santa y me fascinaron, nunca había ido y me cambiaron la vida. Ahí conocí el Movimiento Regnum Christi y me incorporé meses después en 2005. Seguía con la fiesta y jugando pádel a nivel profesional, ya trabajando en el Banco Santander, pero queriendo crecer en mi relación con Dios a través de Reino. Al año y medio, mientras trabajaba empezando dos empresas con Luis Legorreta y Ricardo Serrano, decidí irme de colaborador durante un año. Fue una decisión difícil, pues tenía buen trabajo, el pádel, buenos amigos, pero había sentido la necesidad de devolverle algo de mi tiempo a Dios de todo lo que Él me había dado esos 25 años de vida.
Me fui de colaborador y a la mitad del año durante un retiro, escuché su llamado a dejarlo todo para ser sacerdote. Estuve en Monterrey, Nueva York, Roma y Madrid por 16 años.
Ahora regreso a la CDMX y vuelvo a ver con más frecuencia a mi familia, ya con siete sobrinos, a mis amigos ya con familias, me piden muchas bodas, bautizos, primeras comuniones, así que por ahora estoy muy metido en mi trabajo actual dentro de la Secretaría Territorial de los Legionarios en México, también como capellán de los consagrados y celebrando sacramentos a tantos amigos que Dios me ha puesto a lo largo de mi vida.
Para el futuro estimo estar al menos estos tres primeros años en el puesto actual, pues es lo que dura el periodo de cada uno de nuestros puestos. Me gustaría retomar el pádel a nivel profesional enfocándome en usarlo como medio de evangelización, pues es uno de los deportes de mayor crecimiento actualmente en toda la República.
PROUD TO BE IRISH!